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07/04/2014 General

PAUL KRUGMAN SE EQUIVOCA

Por Fernando Villarán.

En su reciente visita a Lima, el profesor Paul Krugman sostuvo que no es prioritario para el Perú incursionar en actividades de mayor valor agregado y complejidad, propias del sector industrial, haciendo evidente la propensión por el corto plazo que siempre ha caracterizado a los economistas keynesianos. Si bien Krugman ha tenido razón en las críticas a las políticas económicas neoliberales impulsadas por el gobierno de su país, Estados Unidos, en el caso del Perú está completamente equivocado.
Con sus planteamientos, Krugman contradice el análisis y las propuestas realizadas recientemente por Daron Acemoglu y James Robinson, profesores del MIT y de Harvard, plasmadas en su libro “Por qué fracasan los países”, en el que plantean que la innovación tecnológica y las instituciones inclusivas son las claves del crecimiento económico. Estas tesis fueron el producto de once años de investigación en una buena cantidad de países del mundo, con propuestas avaladas nada menos que por seis premios Nobel de economía. El crecimiento vertiginoso de Corea del Sur, Taiwán y Singapur en la década de los setenta, y más recientemente el espectacular crecimiento de China y la India, se explican por haber priorizado el desarrollo industrial, la educación y la ciencia junto con la tecnología.

El sector industrial es el que tiene la capacidad de transferir y asimilar de manera más rápida las tecnologías más recientes del exterior, lo que eleva la productividad del sector y del país, en plazos relativamente cortos. Al mismo tiempo, este sector puede adaptar, modificar y mejorar estas tecnologías, generando un flujo de innovaciones que se convierten en el motor del crecimiento de largo plazo. Además de diversificar la producción de bienes y servicios, tanto para el mercado interno como para la exportación, ello permite crear un número significativo de puestos de trabajo de alta calificación y bien remunerados.

Continuar con el modelo primario exportador, que en el corto plazo puede dar divisas al país pero que genera poco empleo, y añadirle solamente el desarrollo del sector servicios, como los centros comerciales y las cadenas de farmacias, con empleos de baja calidad y mal pagados, es suicida para el Perú. Si se lo propone, con políticas industriales adecuadas, inversiones en educación, ciencia y tecnología, y con la participación activa del sector privado, el Perú puede elevar la participación del sector industrial en el PBI a 20%, en cinco años; lo que le daría al país mayores posibilidades de sortear la crisis internacional y asegurar el crecimiento en el largo plazo, generando más empleo de calidad, incluyendo a las pymes como proveedoras, contribuyendo a la inclusión y la sostenibilidad social.

Publicado en el Diario Gestión, el 2 de Abril 2014