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15/08/2013 General

Es necesario modificar el mensaje

Escrito por  Baltazar Caravedo, Presidente de Instituto SASE 

El crecimiento del proceso de urbanización acompañado del desarrollo de las comunicaciones ha generado una serie de contradicciones que, por el momento, no son fáciles de resolver. Los medios masivos de comunicación  (Radio y TV) ofrecen mensajes diarios a través de diferentes tipos de programas. Los noticieros dan cuenta de muertes, accidentes fatales, de secuestros, robos; es decir, desgracia e inseguridad. Las novelas proponen desenlaces felices a través de historias de amor entre personas que provienen de sectores, culturas, antecedentes y realidades opuestas o simplemente distintas; es decir, promesas de igualdad de oportunidades.

Los programas en vivo (realities) incorporan el concurso y el estimulo monetario, además de la posibilidad de aparecer en un medio que llega a, prácticamente, toda la población; es decir, notoriedad, fama y dinero. Las películas (o series), mayormente importadas, nos traen violencia, perversión, locura, crímenes o asesinatos; es decir, la vida como una sucesión de acontecimientos insólitos.

Los medios masivos de comunicación, debido a su llegada a una población cada vez más grande, tienen un peso muy significativo en la cultura y en la subjetividad de las personas.  El “tamaño” de nuestro inconsciente es enorme. Algunos neurocientíficos sostienen que sólo somos conscientes del 5%de nuestra existencia. ¿Qué pasa con ese otro 95%? El contacto con el mundo exterior lo hacemos a través de nuestros sentidos. En otras palabras, vemos, oímos, sentimos, más de lo que nos damos cuenta.

Por ello, captamos elementos de nuestro entorno sin que tengamos consciencia de ello. La radio y la televisión pueden estar encendidas las 24 horas en un hogar. Por eso sin estar atentos escuchamos y somos testigos de infinidad de situaciones o mensajes que captamos.

Nuestra manera habitual de relacionarnos o de comportarnos tiene que ver con el sistema del que somos parte. Una de las características de nuestro sistema es la incongruencia. Nuestros afectos y nuestras conductas están atravesados de incoherencia.

Nos encontramos bombardeados de mensajes contradictorios: la vida está plagada de desgracia e inseguridad; contamos con la promesa de que existe igualdad de oportunidades; buscamos con facilismo la fama y el dinero; la normalidad es insólita.

Subyace en nosotros un extraño sentido de existencia. Para asegurar nuestra continuidad se requiere violentar las normas de las que nos toamos porque no son conscientes con los mensajes que procesamos en nuestro universo inconsciente.

Los medios masivos de comunicación deben asumir un rol distinto al que hoy desempeñan. Se ha dicho en otro oportunidad que la sociedad es un mensaje que construimos día a día con nuestras formas de comunicarnos y con las maneras en que actuamos.  Es necesario  cambiar el mensaje.