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02/06/2013 General

El acuerdo concertado de La Libertad

Escrito por José Ferradas Caballero, Miembro del Núcleo Impulsor Regional  de RSTODOS-La Libertad

Estado y empresa, ¿saben cuáles son sus roles para así cumplirlos?, o ¿están capacitados técnica, ética y moralmente para ello? Por tanto, ¿están en condiciones de conducirse tal como lo están haciendo? ¿Qué hacer?

Estas y muchas interrogantes más nos podríamos formular cuando observamos ciertas incompatibilidades en la ejecución de acciones que les compete a cada uno; a pesar de que tanto el Estado como la empresa saben perfectamente cuáles son sus roles. Y si no lo saben es porque no están capacitados para gobernar en el plano nacional, regional o local.

La experiencia asumida desde el Gobierno Nacional para generar desde el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) un espacio de concertación que permita hacer propuestas y llegar a acuerdos entre los actores Fundamentales de la relación de trabajo (empleadores y trabajadores) con la intervención del Ministerio de Trabajo, hasta la fecha, no ha dado los frutos esperados. Y es que acaso la empresa desconoce el rol que le atañe en este nivel de convocatoria para la concertación; acaso, las organizaciones sindicales la desconocen también, o es que el sector trabajo no sabe cómo abordar este tema.

Al respecto, podemos señalar que efectivamente la empresa está mejor preparada para formular planteamientos, asumir acuerdos y ejecutarlos, pues además de capacitarse permanentemente tiene el propósito de resguardar eficientemente sus capitales. Elementos como el de la competitividad, los mercados internacionales, los convenios de comercio exterior y demás juegan un papel importante para que éstas se enmarquen rápidamente en el contexto político, económico y cultural, y busquen espacios legítimos que garanticen un buen clima laboral.

Por su parte, los trabajadores (mediante sus organizaciones sindicales de cualquier grado) requieren de capacitación técnica y profesional de última generación. Pero existen otros aspectos (como servicios sociales y legales para proponer en la negociación) que hacen que resulte imperativo que las organizaciones sindicales reordenen sus estrategias de convocatoria, reclutamiento y capacitación, para ser más eficientes en la función de defensa de los derechos e intereses de sus afiliados. Eso las obliga a ser más creativas, generando nuevos modelos que les permitan captar y representar a quienes carecen de un empleo formal, a quienes se encuentran  comprendidos en la pequeña o micro empresa, que es donde se genera mayormente el empleo pero con trabajadores dispersos que no tienen posibilidad de defender sus derechos.

Al Estado, entonces, corresponde, ya sea desde el sector Trabajo, o desde los gobiernos regionales o gobiernos locales, cumplir con el rol de orientar esa capacitación que requieren las organizaciones sindicales, para estar en condiciones, al igual que las empresas, de hacer propuestas innovadoras en beneficio de sus agremiados. Aunque definitivamente para ello es necesario que se adopten posiciones firmes y transparentes,  coherentes, legítimas. Eso permite generar confianza en las autoridades públicas frente a los actores sociales; y solo así podrán ser sostenibles los espacios de concertación y diálogo tripartito, que se creen desde el CNT o desde los Consejos Regionales de Trabajo (CRT). De esa manera se podrán generar Mesas de Dialogo (MD), instancias articuladoras, que Previenen y solucionan los conflictos desde sus primeros atisbos.

Un ejemplo de que la teoría es posible llevarla a la práctica y obtener resultados Importantes constituye Evidentemente el CRT de La Libertad y las MD instaladas en los diferentes centros de trabajo de la región. Partiendo de una posición bastante coherente de parte del Presidente del CRT La Libertad, se generó un ambiente de confianza y credibilidad desde el Gobierno Regional La Libertad Frente a los actores sociales (Organizaciones Sindicales y Organizaciones de Empresarios). Eso permitió que funcionen más de cinco MD con toda regularidad y que durante los últimos dos años y nueve meses no se haya producido ninguna acción directa–paralizaciones o huelgas– en la Región La Libertad; ello no significó que no se hayan producido conflictos en la región se han contabilizado más de 400 en tres años y medio, lo que efectivamente ratifica que el conflicto de por sí es connatural al hombre y nuestra región no podría ser la excepción. Pero debido a la propuesta formal y la capacitación permanente en el manejo de los instrumentos del diálogo social y la concertación, liderada desde el Gobierno Regional La Libertad (propiamente desde la Gerencia Regional de Trabajo y Presidencia del Consejo Regional del Trabajo, que desempeñé desde 2008 hasta marzo del presente año), se lograron soluciones pacíficas en las MD, y en los extraprocesos, que son procedimientos de prevención y solución de conflictos formulados, como único convocante por la Autoridad Administrativa de Trabajo (AAT). Precisamente, esta Gerencia Regional tuvo la autoridad moral y ética para realizar convocatorias de forma transparente, ya que la participación de los actores sociales en estos espacios de diálogo tripartito (como son las MD, el CRT y los Extraprocesos) son voluntarios, estando impedida la AAT de sancionar por su asistencia. Ellos, más bien, acuden a las convocatorias porque tienen fe y confianza en la AAT, y que efectivamente ella los conducirá a la mejor solución del conflicto entre las partes.

Logro importante en la Región La Libertad, que ha sido distinguido como un referente a nivel nacional y que, por consiguiente, debería ser avalado, respaldado y fomentado, no solo por el sector Trabajo, sino por las autoridades políticas de todas las regiones del país.

Publicado en la revista Satakeholders Responsabilidad Social, edición 44-2013. Ver revista completa:

http://issuu.com/stakeholdersrs/docs/revista_stakeholders_-_edicion44